La gobernanza informal es un tema complicado, así que no culpo a Ryan por su enfoque. Para los analistas de equidad, parece natural asumir que cada moneda tiene un "CEO" que toma las decisiones. Eso probablemente es mayormente cierto para Solana. La Fundación Solana entrevista a los clientes, envía el software del nodo, coordina lanzamientos y promueve actualizaciones. La gobernanza funciona entonces como una votación de accionistas, donde los mayores tenedores de capital deciden. Es positivo para Solana porque todo el poder de decisión está efectivamente dentro de una sola empresa con la ratificación de los accionistas. Así es como funcionan las empresas. Pero Bitcoin y Ethereum fueron creados para evitar esto. Desde el principio, Satoshi habló sobre Bitcoin siendo completamente descentralizado, sin servidor central, sin parte de confianza. Y si miras atrás en esas primeras discusiones, está claro que todo fue diseñado para funcionar con prueba de trabajo y un consenso social aproximado, no con votación de tenedores de monedas. Vitalik lo expresó bien más tarde: la votación de tokens parece justa en la superficie, pero en la práctica solo significa que los ricos dominan. Ethereum, en cambio, adopta el enfoque de que el dinero aún tiene influencia; por supuesto que la tiene, pero no está programada en el mecanismo de votación. Es más como cómo funcionan las democracias modernas: el capital tiene influencia, pero no recibe una boleta directa. Esa diferencia es la esencia de la descentralización. Solana opera como una empresa. Bitcoin y Ethereum no. Y por eso la analogía de gobernanza de equidad se descompone.