Mató a sus hijos. Le lanza un beso en la corte. El juez lo trata como a la realeza. La víctima es gritada. Este es el sistema, blando con los criminales, duro con las familias. Así es como se crean monstruos que están entrenados para creer que son intocables. Y no es solo este caso. Mira a Logan Federico. Su padre testificó que el sospechoso tenía 39 arrestos previos, 25 delitos graves, y los tribunales aún lo dejaron en libertad. Un criminal de carrera que "debería haber estado encerrado." ¿Cuántas familias tienen que sufrir antes de que estos jueces dejen de proteger a los depredadores en lugar de a la gente?