Estar con quién sea, realmente es diferente. Algunas personas son como un enchufe, al conectarlas brillan, te hacen sentir que todavía eres alguien. Otras personas son como termitas, con unas pocas palabras te consumen toda la energía del día. Así que la gente inventó la palabra "sintonía", como un elegante paño que cubre su cansancio y conformidad. En realidad, no hay nada místico, solo es: frente a ciertas personas, no necesitas fingir entusiasmo, no necesitas buscar forzosamente de qué hablar, no necesitas revisar cada palabra en tu mente antes de decirla. Las personas que pueden estar en silencio contigo son ya algo raro. En cuanto a lo dulce, en su mayoría no es mérito de las palabras de amor, es que finalmente no tienes que soportar la verdadera versión de ti mismo.