Ahora que ha comenzado la guerra, oremos por un cambio de régimen y un futuro más brillante para el pueblo iraní. Y por nuestros soldados, marineros y aviadores que se han puesto en peligro. Mi propia intuición es que Irán no tendrá mucho de un contraataque, así que la verdadera incertidumbre es qué viene después. ¿Quién tomará el control?