Algo que me rompe el corazón como Millennial es lo increíblemente optimistas y divertidos que fueron nuestros años de adolescencia y nuestros 20. Como que imaginábamos un mundo TOTALMENTE diferente al que tenemos y completamente divorciado de lo que está experimentando la Generación Z. Es difícil poner en palabras lo fantástico que pensábamos que iba a ser la vida y cómo parecía que estábamos logrando un progreso social tangible. Nos han arrancado todo eso.