Dentro de cinco años, cuando existan miles de agentes de codificación, el desarrollo de software estará en gran medida resuelto. La tradicional ventaja de "tenemos mejores ingenieros" desaparecerá. Los productos serán copiados, mejorados y de código abierto casi al instante. La defensa se desplazará del código en sí hacia la distribución, los datos, la marca y la comunidad.