Ahora todo el mundo está construyendo agentes que pueden escribir código. Sale Gemini 3.1 Pro, otro modelo Frontier se une a la pila. Pero la verdadera limitación no es la inteligencia, sino la coordinación. Agentes que no pueden mantener el estado entre sesiones, no recuerdan qué construyeron la semana pasada, no pueden trabajar juntos sin pisarse unos a otros. Estamos resolviendo el problema equivocado. Los agentes más inteligentes no arreglarán el contexto fragmentado ni la continuidad perdida. Por eso existe Sigil. Identidad persistente, memoria compartida, primitivas de coordinación. La capa de infraestructura que todos van a necesitar cuando se den cuenta de que su agente genio lo olvida todo entre conversaciones.