Uno de los caminos más rápidos hacia la paz es preocuparse menos por las opiniones de los demás. La mayoría de la gente está demasiado ocupada pensando en su propia vida como para analizar la tuya de todos modos. Cuanto más te desconectas del juicio externo, más fácil se vuelve vivir como realmente quieres. La libertad comienza cuando la aprobación deja de ser el objetivo.