Todo el mundo habla de vivir para siempre con biohacking, acumulaciones de longevidad y optimización durante décadas que aún no has vivido. Tiene un verdadero mérito, y me alegra que esté impulsando a las generaciones más jóvenes hacia vidas más saludables. Pero hay otra forma de longevidad que estos movimientos siguen pasando por alto y que yo diría que merece la pena perseguir. Legado. El legado es una forma propia de longevidad y te permite sobrevivir a los años en la tierra y, a diferencia de un baño frío, beneficia a los demás, no solo a ti mismo. En una era de podcasts de influencers de salud, péptidos y pilas de creatina, desafiaría a más gente a redirigir parte de esa obsesión hacia la pregunta: ¿qué estoy construyendo realmente? Me importa mi salud tanto como cualquiera. Pero hay una diferencia entre alargar tu vida y construir algo que le sobreviva.